“Todos los jóvenes tienen el mismo sueño, salvar al mundo. Algunos lo olvidan rápidamente, convencidos de que hay otras cosas importantes que hacer, como formar una familia, ganar dinero, viajar y aprender una lengua extranjera. Otros sin embargo, deciden que es posible tomar parte en algo que suponga una diferencia en la sociedad y en la manera en que el mundo les será entregado a las generaciones futuras.”Los jóvenes creemos que tenemos el mundo en nuestras manos y todo lo podemos cambiar si hacemos un poco más de esfuerzo. Pensamos que solo nosotros podemos invertir el mecanismo de todas las cosas y hacerlas perfectas, que podríamos vivir en nuestra propia utopía. Todos sueñan con lo mismo, sin embargo pocos lo logran. Todos anhelan hacer una diferencia en su país y marcar la historia pero la mayoría se desvía de sus objetivos cuando tropiezan y caen.
Muchos jóvenes cuando llegan a su vida adulta encuentran que esos sueños de juventud han sido olvidados. La pasión y la fuerza con la que querían solucionar todo y tomar la justicia en sus propias manos se ha esfumado. Estos adultos, que alguna vez fueron jóvenes soñadores y entusiastas, se convierten en participantes pasivos de nuestra sociedad. Aquellos jóvenes soñadores se vuelven uno más del montón (no que esto sea malo), simplemente se tornan en personas conformistas, quienes escuchan y comentan los problemas de nuestro mundo y sociedad, pero no hacen nada al respecto para solucionarlos. Estos adultos descubren que sus intereses cambiaron al crecer y eso hace que no sigan persiguiendo los mismos sueños de juventud con tanto ahincó y se den por vencidos.
Son muy pocos los que tienen la valentía, determinación, rebeldía, ímpetu y fuerza suficiente para cambiar el mundo y lograr cumplir sus sueños, son esos pocos los que logran hacer una diferencia en nuestra sociedad. A muchos de estos soñadores los han creído locos, dementes, imprudentes, desequilibrados y no los han apoyado. Sin embargo, ellos persiguen sus sueños sin importarles nada ni nadie. Son personas como Galileo Galilei, Augusto C. Sandino y Mahatma Gandhi quienes en su propia sociedad persiguieron un sueño y lograron cambiar su realidad.Estas personas pueden inclusive morir persiguiendo sus ideales, así como lo hizo Ernesto Guevara (el Che), quien simbolizo los ideales, la igualdad social y libertad para su pueblo y la juventud izquierdista de 1960. El Che Guevara murió combatiendo por sus sueños en Bolivia, donde le puso acción a sus teorías y armas a sus ideas. Tenemos también a Mahatma Gandhi, quien peleaba de una manera pacífica por las libertades civiles y los derechos políticos de la India, su pueblo natal. Gandhi, como muchos jóvenes, tenía una gran determinación, fe en la humanidad y una fuerte convicción de que la violencia no es la solución. Sin embargo el llego a mayor y su pasión por hacer de el mundo un lugar mejor solo se hizo más grande. Gandhi fue asesinado por un miembro de un grupo extremista hindú, mientras se dirigía a su acostumbrado rezo de la tarde. Mahatma Gandhi fue una inspiración para su pueblo y llego a ser el cambio que él quería ver en su entorno.
Muchos de los grandes científicos, pensadores y líderes políticos no vieron los frutos de sus esfuerzos en vida. No obstante ellos no pensaban solo en ellos cuando realizaron sus acciones y dejaron una gran huella que todavía se ve reflejada en nuestros tiempos.
Es a personas como el Che o Gandhi que les debemos la libertad de nuestros pueblos y a muchos otros como Galileo los avances científicos que muchos pensaron imposibles o creyeron locuras. Todo está en soñar y tener fe en nosotros mismos, ya que si nosotros no confiamos, nadie más lo hará. Hay que tomar el mundo en nuestras manos y no esperar a que alguien más tome la iniciativa si queremos dejar un mundo mejor para las futuras generaciones.
"Quien a los 20 años no sea revolucionario no tiene corazón, y quien a los 40 lo siga siendo, no tiene cabeza" -Winston Churchill
No hay comentarios:
Publicar un comentario